NUESTRO LEMA: ESPÍRITU DE LUCHA

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Por Julio Llorente

Sin ánimo de presunción, la verdad es que ha sido una gesta conquistar la Supercopa de España de fútbol indoor. Y lo fue por dos motivos: porque enfrente tuvimos a un magistral adversario, el Sportig de Gijón, y porque a falta de cuatro minutos para concluir el partido el rival tenía una ventaja de cuatro goles. En mi modesta opinión, una vez más reflotó el Real Madrid cuando, prácticamente, estaba hundido.

"La competitividad, el espíritu de lucha, el no darse nunca por vencido siempre ha sido el lema del Madrid y lo seguirá siendo generación tras generación"

Es la primera lección que aprendes cuando ingresas en el Real Madrid. La que a mí se me quedó grabada, como a tantos y tantos jugadores, que comenzaron su andadura en las categorías inferiores del mejor club del mundo. Cuando el equipo parece desahuciado de lograr la victoria, cuando el contrario se cree que tiene noqueado al Madrid, valga el símil boxístico, surge una reacción que va innata en ese escudo que luces junto al corazón en todos los equipos del Real Madrid: alevines, infantiles, juveniles, profesionales y en el de veteranos, que mantienen el orgullo y la casta de seguir defendiendo la camiseta blanca.

Los elogios y las felicitaciones que hemos recibido por ganar la Supercopa se agradecen, pero también hay que tener en cuenta que nuestra obligación es dejar el pabellón del Madrid lo más alto posible, que es lo que esperan y desean los directivos y los aficionados. Curtidos como ya estamos en cientos de batallas deportivas, a los jugadores no nos afecta escuchar el cántico de “Así, así…, así gana el Madrid”. Como jugador del equipo profesional madridista y ahora de los veteranos, ese grito de guerra de los aficionados locales no tiene ningún sentido en el noventa por ciento de los casos.

Soy el primero en comprender el amargor que les queda a los seguidores de un equipo, en este caso a los del Sporting de Gijón, cuando tienen la miel en los labios, cuando están a punto de festejar un título y, en apenas cuatro minutos, se les apaga la alegría. Así es el mundo del deporte. Hasta que no acaba el partido, ya sea de fútbol o de otra modalidad, no hay que cantar victoria. Como dice el refrán, hasta el rabo todo es toro. Y es que, como dije al principio, el espíritu de lucha del Real Madrid ha cosechado y seguirá cosechando muchas satisfacciones. Un espíritu competitivo que vale su peso en oro.