TRIBUTO A IGNACIO ZOCO

ZocoCon motivo del reciente homenaje celebrado en Pamplona en memoria de Ignacio Zoco, nuestro compañero Ramón Cobo realiza la siguiente semblanza de la figura del ex presidente de la Asociación.

Lo que resulta tan evocador de la personalidad y de de la figura futbolística de Ignacio Zoco hay que detenerse a meditarlo con sosiego. Aquellos que desde muy jóvenes hemos vivido la profesión de futbolista no sólo sentimos de él sus altos logros deportivos que para sí los podrían desear la mayoría de los que sueñan una vida exitosa de profesional.

Muchos llegan también muy arriba y sin embargo su estela en nuestra memoria es corta. La forma en que su ascendente nos afecta es ligera y dura poco. No tiene calado. Quienes tenemos de una manera u otra ligada nuestra vida al Real Madrid, los que estamos bajo la influencia de los materiales morales con que se construyó nuestro club, somos herederos de unos valores que son recomendables en cualquier época. Zoco era la viva representación de ellos.

No se trata por tanto de que un nombre figure junto a un magno trofeo, es lo que pusiste y quien fuiste en la conquista de ese trofeo. Ignacio no hacía un solo gesto como persona que le apeara de su dedicación al fútbol. No había en él ni una sola actitud que le desacreditara de una entrega absoluta y sincera a su labor de profesional. Ni dentro ni fuera del terreno de juego. Su personalidad, moldeada por lo sobrio, residía en todo momento en ese estado que te permite siempre elegir la mejor opción. Ser quien quieres ser y el que se espera que seas. Curtido como un experto soldado fue siempre así desde su militancia en Oberena. Desde muy joven. Ignacio Zoco nació así, templado por la prudencia, por la entrega absoluta, por la lealtad a unos principios aliados siempre con el sentido inteligente de hacer las cosas.

No se puede decir que aunque era una autoridad en el fútbol de élite y pusiera el balón donde quisiera que Ignacio era un jugador tan técnico como lo eranzocoofrenda otros. A Ignacio no se le olvidaba ni un segundo el compromiso que tenía adquirido cuando estaba en el campo. Era el bastión contra el que chocaban los equipos contrarios porque siempre estaba donde tenía que estar haciendo lo que sabía hacer: demostrar que la concentración, la perseverancia, la eficacia, el trabajo, la lucha constante, leer el sentido del juego, la fe en tus posibilidades y salir ganador en cada acción son tan necesarios para jugar al fútbol que es sobre lo que se sustenta la base de este deporte. Lo que sin duda te abre el camino del éxito Su carácter positivo era además un estímulo para sus compañeros. Desde Oberena hasta la Selección española siempre fue el mismo. Así, sin estridencias, sin desplantes, respetuoso y caballero. Alineado en la corrección y en la solidaridad Ignacio hacía equipo.

El pronóstico era de día lluvioso para el pasado sábado 23 de abril. Pero hizo un día espléndido. Temprano visitamos al que fue nuestro presidente de honor en el cementerio de Pamplona. Solemne y silencioso momento que sirvió para sentir unión y recuerdo de Ignacio. Después Oberena, Osasuna C.F., y Real Madrid de veteranos nos vimos las caras en el campo del Oberena. No hubo ni el atisbo de una dudosa acción por parte de los contendientes. El público acudió al homenaje y todo fue cordialidad, buen hacer, como saben hacerlo los pamplonicas con alegría y respeto, educadamente. No hubo alabanzas, ni afectaciones. Ni excesos. No hacía falta. Sin embargo todo fue Ignacio. Todo estaba traspasado por su memoria que estaba tan presente que no necesitábamos nombrarle. Solo la cara de María Ostiz y la de sus hijos nos recordaban lo doloroso que es perder a un ser querido. Fue un placer estar allí. Y un honor para cualquiera de nosotros formar parte de un homenaje a un hombre y a un futbolista como él.

Ramón Cobo