PACO JIMÉNEZ, UNA VIDA DEDICADA AL FÚTBOL

“Al Madrid, en el que ingresé con 14 años, le estoy muy agradecido”

“La Asociación de Veteranos es una de las mejores del mundo”

pacojiménez2En El Barraco, pueblo situado al sureste de la provincia de Ávila, el 2 de julio de 1947 vino al mundo un hombre, Francisco Jiménez, que se dedicó al fútbol en todas sus facetas hasta que decidió jubilarse. Llegó el descanso para un guerrero infatigable. Paco Jiménez, como se le conoce en el fútbol español e internacional, comenzó a corretear por la banda izquierda enfundado en los colores de un humilde conjunto: el infantil de la EMT (Empresa Municipal de Transportes). No se había asentado aún en el modesto equipo, cuando uno de los ojeadores del Real Madrid de la década de los sesenta del siglo XX, lo vio jugar y comprobó que el chaval tenía condiciones para triunfar en el fútbol y, con 14 años, ingresó en las categorías inferiores del Madrid. Llegaba con su timidez a cuestas y con el aval deportivo de tener una pierna izquierda que valía su peso en oro.

 

 

Un nómada del fútbol

En la cantera madridista, el joven Jiménez fue subiendo peldaños, infantiles, juveniles, amateur… hasta que logró su gran sueño: entrar en el primer equipo, pero como tantos chavales no pudo alcanzar la cima enfundado en la camiseta blanca. ¿Los motivos? El propio afectado nos los explicó: “Fue con Miguel Muñoz cuando me incorporé a la disciplina del primer equipo y, en mi puesto de extremo izquierda, estaban dos futbolistas fabulosos: Paco Gento y Manolín Bueno. A Manolín le pusieron el apodo de El eterno suplente porque Gento no se lesionaba ni en los entrenamientos”. Tenía 18 años, rebosaba juventud y, aunque jugó partidos amistosos con el equipo blanco, tuvo que asumir la realidad y, de la noche a la mañana, se convirtió en un nómada. Con la ilusión y la profesionalidad como estandarte, siempre en calidad de cedido, Paco Jiménez jugó en el Racing de Santander, Osasuna, Plus Ultra, Salamanca, Castellón, Almería, Jerez Deportivo, Córdoba y Diter Zafra, equipo en el que colgó las botas. Había pasado 16 años y no dudó ni un ápice en iniciar la carrera de técnico, en la que Paco también fue un trotamundos.

 

Una persona excelente y sencilla

Hemos quedado a tomar un aperitivo en un Bar-restaurante, en el que, una vez a la semana, se suele reunir con un grupo de amigos para almorzar. Nos han servido dos copas de cervezas y, saboreándolas, sentados frente por frente, brotó esta espontánea conversación, que comenzó Paco con estas palabras: “En el Castellón coincidí con Vicente del Bosque en la temporada 1968-69, que también estaba cedido por el Real Madrid. Desde el primer momento congeniamos y nos hicimos grandes amigos. Una amistad que perdura con una excelente y sencilla persona, magistral entrenador y querido en toda España por el trato que dispensa a todo el mundo. A veces, cuando hemos viajado los dos para ver algún partido, como no paraba de firmar autógrafos o de hacerse fotografías con la gente que le rodeaba, le tenía que decir: ´Vicente, vamos a perder el avión o el tren’. A Del Bosque habría que hacerle un monumento en Madrid y en Salamanca, su tierra natal. He trabajado con él muchos años y, en todos los sentidos, es un fuera de serie”. Vamos dando pequeños tragos a la fría y rubia cerveza y este hombre, que habla con ponderación y cordialidad, centra ahora sus pensamientos en su regreso al club de Chamartín.

 

Debutó con Capello

“Recuerdo que tenía treinta años cuando, tras retirarme del fútbol, me incorporé otra vez al Real Madrid. Mi primer trabajo fue dirigir a los chavales de lasTECNICOS SELE075 divisiones inferiores, infantiles, cadetes y juveniles. Una labor que duró dieciséis o diecisiete años y en la que también estuve al lado de Vicente del Bosque, cuando fue nombrado coordinador de la cantera madridista”. Apuró la cerveza y agregó: “Cuando Fabio Capello fichó por el Madrid, uno de sus ayudantes era Toni Grande, que tuvo que reemplazar a Sergio Egea, el entrenador del Castilla, y yo a Toni en el primer equipo. Aquel debut con Capello en la primera plantilla, prosiguió trabajando con Heynckes, Hiddink, Toshack y Del Bosque. Además de ser el ayudante de los citados técnicos en los entrenamientos, también una de mis misiones era la de informador. Me desplazaba a ver al rival con el íbamos a enfrentarnos, tanto si era español como extranjero, y realizaba un informe sobre los defectos y virtudes del adversario, así como el jugador o jugadores a los que había que vigilar más de cerca. A la información que traía se añadía un vídeo. He viajado más, como se suele decir, que el baúl de la Piquer”.

 

Satisfecho de su colaboración

Paco Jiménez no llevaba una lupa en la maleta, como Sherlock Holmes, aquel ficticio detective inglés del siglo XIX, pero sus informes eran tan detallados y metódicos que suponían para los técnicos como un cheque al portador. Exento de vanidades, Jiménez añadió: “En mi opinión, en cualquier profesión que uno ejerza, hay que trabajar con tenacidad y sin escatimar esfuerzos para tener la conciencia tranquila. Yo no me voy a apuntar ningún tanto, pero en los siete años y pico que trabajé con los entrenadores que he mencionado me siento muy satisfecho de mi colaboración. En ese tiempo, el Madrid ganó tres Ligas, dos Supercopas de España, tres Copas de Europa, una Supercopa europea y dos Copas Intercontinentales. Las alegrías resultaron inmensas y, en lo personal, le estoy muy agradecido al Real Madrid. Gracias a pertenecer a este club puedo ahora, tras jubilarme, vivir tranquilamente junto a mi familia: mi mujer, mis hijos y Javier, el primer nieto que tengo y que me vuelve loco todos los días”.

 

Sensaciones inenarrables

En junio de 2003, aún sin apagarse los ecos del título de Liga conquistado por el Real Madrid, Jorge Valdano comunicó a Vicente del Bosque, así como a sus tres ayudantes, Toni Grande, Paco Jiménez y Javier Miñano, que el presidente había decidido no renovarles el contrato. El cuarteto abrió un largo paréntesis en su trayectoria profesional.  Al año siguiente, Del Bosque y sus tres fieles colaboradores se marcharon a Estambul para dirigir al Besitkas, donde estuvieron ocho meses trabajando con el equipo turco. En 2007, Paco Jiménez pasó fugazmente por el Cádiz como segundo de Mariano García Remón y,en julio de 2008 Vicente del Bosque fue nombrado seleccionador nacional, llevándose con él a sus tres mosqueteros: Toni, Paco y Javier. El recordatorio de estas andanzas, tras dejar de pertenecer al Madrid, abrió un hueco en la charla en el que Paco Jiménez, tras reflexionar, dijo: “No renovar por el Madrid, después de ganar el título de Liga, fue una sorpresa para nosotros, pero tuvimos que afrontar la realidad. Afortunadamente, el nombramiento de Vicente como seleccionador y que siguiera confiando en sus ayudantes fue para todos vivir sensaciones deportivas inenarrables”. Vamos, que no hay palabras para contarlo”

 

Quedará en los anales de la historia

Volvió a hacer una breve pausa y añadió: “Los actos que se programan cuando el Real Madrid es campeón de Europa, de Liga…, son extraordinarios. Me refiero a ir con el equipo por el paseo de la Castellana, el entusiasmo que se desborda en La Cibeles, las recepciones institucionales de la capital de España…, pero ganar el Mundial de 2010 fue algo majestuoso. Lo vivió todo el país: ciudades, pueblos, aldeas, gente subidas en las azoteas, todo el país inundado de banderas españolas…” “Aquello -agregó- quedará para los anales del fútbol español. Toda España era patriótica, pero años después ese patriotismo se ha ido diluyendo. En Estados Unidos, por ejemplo, la bandera es sagrada y la gente se siente orgullosa de ser norteamericana. Aquí, en cuanto lleves algún símbolo español, una insignia, una corbata, una prenda de vestir…, te tachan de facha”.

 

Hay crédito suficiente

PACO JIMENEZ077A la espera de la suerte que depare el sorteo para la fase final del Mundial-2014 en tierra brasileñas, le pregunté a Paco Jiménez cómo veía el futuro de la selección española y, sin dudar un instante, puntualizó: “España tiene un buen grupo de jugadores, en el que impera el compañerismo. Hay jugadores que vienen pidiendo paso, como Koke, Isco, Illarra, Moreno… Es decir, que hay crédito suficiente para confiar en la selección, pero también hay que pensar en el infernal ambiente que se va a encontrar España en Brasil, como ya ocurrió en la Copa de Confederaciones. Un ambiente que se ha acrecentado con la decisión de Diego Costa de jugar con la selección española y que Scolari, seleccionador de Brasil, ha echado leña al fuego tras conocer la decisión de jugador brasileño”.

 

Once años sin ganar la Copa de Europa

Cuando la charla va decayendo, le digo a Paco Jiménez que aún no hemos hablado del Real Madrid de la presente temporada y, sobre todo, de una cuestión que sigue en el candelero de la actualidad deportiva: la suplencia de Iker Casillas y que tiene dividida a la afición madridista. Al respecto comentó: “En cuanto al equipo, yo creo que Ancelotti ya va encontrando el estilo de juego que él pretende. En la Liga está a seis puntos del Barcelona, lo cual no es una gran diferencia a estas alturas del campeonato, y en la Champions está clasificado para la siguiente fase. Lo que me duele, como madridista, es que el Madrid lleve once años sin ganar la Copa de Europa. ¡Ojalá este año la consiga!. Yo creo que a los máximos aspirantes al título de Liga, el Madrid y el Barcelona, se ha unido el Atlético de Madrid, al que Simeone le ha impregnado una lucha tenaz y constante que le está dando muy buenos frutos en España y en Europa”.

 

Uno de los mejores del mundo

Le vuelvo a recodar el caso Casillas y, con esa sinceridad que le caracteriza, aseguró: “Hay quien se pregunta por qué Vicente llama a la selección a Iker cuando está de suplente en el Madrid. Muy sencillo: porque le considera uno de los mejores porteros del mundo. Cuando Iker tenía doce años yo era su entrenador y le conozco como si fuera un hijo mío. Sé que lo está pasando mal, pero no voy a entrar en las decisiones del entrenador. Quizás habría que haber actuado con él de otra manera. Diego López es un gran portero, pero en mi opinión cuando Iker se recuperó de la lesión debería haber vuelto a la titularidad. ¿Qué se irá del Madrid? No lo sé, pero de lo que estoy segura es que nunca ficharía por el Barcelona”.

 

Orgulloso de ser socio

En la puerta del bar-restaurante, cuando se aproxima la despedida, le pido a Paco Jiménez que me dé una opinión de la Asociación de Veteranos del Real Madrid. Asociado a esta entidad desde hacer tiempo me confesó: “Tenemos una Asociación que está considerada de las mejores del mundo. El equipo de veteranos no para de dar satisfacciones y de dejar muy alto el nombre del Real Madrid. Además de lo deportivo, colabora con causas benéficas y ayuda a las viudas de ex jugadores más necesitadas. Es un orgullo ser socio de la Asociación de Veteranos”. Nos damos un apretón de manos dejando en el aire otoñal de aquella mañana un “hasta pronto”. Paco Jiménez, una vida dedicada al fútbol.

Luis Miguel González