EMILIO ÁLVAREZ, MAESTRO DE GUARDAMETAS

“Mi paso por la cantera madridista fue una experiencia maravillosa”

emilioálvarezEn su etapa escolar, en aquellos partidos informales del barrio, Emilio Álvarez (Madrid, 19-10-1971), empezó a demostrar que tenía madera de guardameta. No había secretos para él bajo el marco o en medio de una portería improvisada. Las ilusiones de llegar algún día a ser celoso guardián del portal del Real Madrid comenzaron a ser una realidad cuando ingresó en las categorías inferiores del club madridista. Era un canterano más entre esos cientos de chavales que, temporada tras temporada, se van forjando en los infantiles y juveniles con el sueño de llegar algún día a ser integrantes del primer equipo del Madrid. Unas esperanzas que, con el inexorable paso del tiempo, para la mayoría se marchitan. Desde hace unos cuantos años, son pocos los elegidos de la cantera que logran el soñado objetivo. Y, uno de ellos, fue Emilio Álvarez. “Mi paso por las divisiones inferiores del Madrid fue una experiencia maravillosa”, aseguró.

 

De portero a entrenador

Dejó de pertenecer a la Casa Blanca, pero aquel adiós no iba a suponer que Álvarez no volviera a ajustarse los guantes y poner de manifiesto que era un sobrio y eficaz guardameta. Paso a paso, siempre con el entusiasmo y la responsabilidad como bandera, el madrileño triunfó, entre otros equipos, en el Rayo Vallecano, Mérida, Elche y, sobre todo, en el Extremadura, con el que ascendió a Primera División bajo la batuta técnica de Rafa Benítez.

Cuando decidió guardar en el desván de los recuerdos sus largas estiradas o paradas que levantaron clamores en las gradas, Emilio Álvarez dejó de ser alumno para convertirse en maestro. Hincó los codos, sacó el título de entrenador nacional y se especializó en entrenar a los porteros, misión que desarrolló en las categorías inferiores del Real Madrid, Castilla, Valencia, Benfica y Atlético de Madrid. Junto a Quique Flores se marchó a Dubai, donde en la actualidad continua con su labor de poner a punto a los guardametas del Al-Ahli.

 

Un reencuentro fabuloso

En un mediodía de este julio caluroso, bajo un sol de justicia, nos pusimos a conversar. Emilio Álvarez, con un verbo fácil, con sencillez y una simpatía a raudales, rompió el silencio con palabras relacionadas con el reciente viaje que hizo el equipo de veteranos del Madrid a Dubai, donde Álvarez, además de alinearse con el conjunto madridista, hizo de guía a sus compañeros por esta ciudad, uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos. “Volver a encontrarme con ex compañeros y viejos amigos fue fabuloso. Con algunos de ellos llegué a jugar en las categorías del Madrid. La verdad es que al encontrarte tan lejos de tu tierra natal, estar una semana junto a amigos que también fueron futbolistas y poder alinearme junto a ellos supuso algo que no se puede explicar con palabras. Fueron unos sentimientos tan maravillosos”

 

El camino correcto

Le pregunto cómo se vive el fútbol en Dubai, sus características, si va progresando…, y Emilio Álvarez no pierde un segundo en responder: “Lógicamente, le queda bastante para que el fútbol de los emiratos árabes se acerque al nivel del europeo, pero va progresando y por el camino correcto. En el mes del Ramadán se suele empezar a entrenar entre las nueve y las diez de la noche, los demás meses del año se inician las sesiones de trabajo a las cinco o seis de la tarde. Lo que está fuera de toda duda y le puedo asegurar es que cuando el Real Madrid viene a Dubai, la ciudad pierde el pulso, aunque el Madrid no sólo en este emirato, sino al lugar que vaya de los cinco continentes siempre levanta una gran expectación. Por algo es el Mejor Club del Siglo XX”.

 

La añoranza del regreso

Confiesa que añora regresar a España, pero en esa añoranza hay algo más que no oculta Álvarez y que, en el momento de expresarla, sus frases se tiñen de entusiasmo e ilusión. “Hombre, cuando están lejos de tu país siempre se echa de menos la familia, los amigos, las costumbre donde has nacido y te has criado"

"la mayor satisfacción profesional que me llevaría de mi vida deportiva sería entrenar a los porteros del Real Madrid"

Es una cuestión que tengo fijada como meta y que, ojalá, la pueda conseguir. Trabajar en un equipo de élite mundial”.

Hablando del Madrid con vistas a la próxima temporada, bajo la dirección técnica del italiano Carlo Ancelotti, le comenté a Emilio Álvarez que si sería un equipo que diera más satisfacciones a la afición madridista y, en fin de cuestiones, que el día que conversamos estaban en el eco de la actualidad deportiva: si además del fichaje de Isco el equipo blanco se debería reforzar más, sobre la reaparición de Casillas en la selección española después de estar más de dos meses como suplente del equipo blanco…

 

Uno de los mejores del mundo

Las respuestas de Emilio no se hicieron esperar y, con sosiego, comentó: “Yo soy optimista. Confío y espero que en el Madrid triunfe de lleno en laqataremilioálvarez1 temporada 2013-14 y no haya los problemillas que hubo en la anterior. Por ejemplo, que el Barcelona se distanciara tan pronto del Madrid en la Liga, que el Atlético de Madrid le ganara el título de Copa en su campo, que el Borussia Dortmund le eliminara en semifinales… En fin, algunas situaciones, como los roces de algunos jugadores con Mourinho, que no beneficiaron ni al equipo ni al club.

¿Qué si necesita más refuerzos la plantilla? Tiene un buen plantel, pero las incorporaciones, siempre que sean jugadores que tengan carácter y calidad para afrontar la responsabilidad que supone defender los colores del Madrid, bienvenidas sean”.

“En cuanto a Iker Casillas -agregó- es lógico que haya sufrido al verse de suplente, pero como él ha manifestado en una entrevista esa suplencia le ha servido de una gran experiencia. No voy a descubrir nada al decir que, con sus virtudes y defectos, como tenemos todas las personas, Iker es uno de los mejores cancerberos del mundo”. Cuando estamos a punto de terminar la charla, le digo que me dé su opinión del fichaje de Neymar por el Barcelona y, sin más preámbulos, me contesta: “Se ha visto que es un excelente futbolista, pero un equipo no sólo lo forman uno o dos jugadores que están considerados como cracks. En los triunfos y en las derrotas, los méritos o los errores hay que repartirlos entre todo el equipo”. Emilio Álvarez, maestro de guardametas.

Luis Miguel González